¿Cómo van los países para regresar a la normalidad luego del COVID-19?

La paulatina apertura de las economías y centros urbanos en muchos países alrededor del mundo genera esperanza para el futuro de México

Desde el domingo pasado dejaron salir a los niños a jugar una hora al día en España.

Tardó mucho pero lentamente estamos viendo el regreso a la normalidad en determinados países que ven con mucho optimismo contener la enfermedad y poder reabrir sus mercados laborales. El caso que más da esperanza es España, que apenas ayer reveló su plan de cuatro etapas para reducir el bloqueo impuesto en todo su territorio por el COVID-19.

El primer ministro de la nación ibérica, Pedro Sánchez, anunció el plan que consta de cuatro fases haciendo hincapié en que sería una transición gradual y podría ocurrir a diferentes velocidades en las numerosas provincias e islas de España.

Cada fase durará un mínimo de dos semanas, una tiempo especialmente elegido debido a que también es el periodo que transcurre para que una persona infectada con COVID-19 empiece a manifestar los síntomas.

El presidente español también expuso que su país se encontraba actualmente en la “fase cero” o la fase de preparación de la transición. Para que este proceso no fuese tan complicado para los españoles decidió permitir que el próximo 2 de mayo los adultos puedan ya salir a las calles. A los niños se les ha permitido salir una hora de ejercicio todos los días desde el domingo.

En esta fase el presidente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) enfatizó que “Se puede ir a tomar una cerveza o un vermú a una terraza”:

En otros países como Australia y Nueva Zelanda el confinamiento estricto ya está levantándose poco a poco.

A mediados de marzo fue Nueva Zelanda quien impuso reglas muy estrictas para el encierro, buscando eliminar el virus, no solamente contenerlo. El pasado fin de semana el Ministerio de Salud declaró que se pasaba de la Fase 4 de alerta sanitaria a la Fase 3 ya que este lunes solo encontraron un nuevo caso confirmado de coronavirus, con otros cuatro “probables”.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, dio una conferencia de coronavirus a los medios de comunicación en Wellington el lunes.

El total nacional de casos confirmados es de 1.122, dijo la directora general de Salud, Dra. Ashley Bloomfield, en una conferencia de prensa. Diecinueve personas han muerto por la enfermedad en Nueva Zelanda.

Por otro lado, Australia solamente reportó 12 nuevos casos de coronavirus el martes y ha reducido la tasa de infección de más del 25% a fines de marzo, una reducción total de 0.5 % durante la semana pasada.

Esto ha permitido que tanto los gobiernos federales como estatales pudieran relajar las restricciones, incluida la reanudación de las cirugías electivas, la reapertura de algunas escuelas y permitir que las personas conduzcan distancias más largas.

También hay buenas nuevas provenientes del gigante asiático. La ciudad china de Wuhan, donde comenzó la pandemia mundial de coronavirus, ahora no tiene casos restantes en sus hospitales, según declaraciones de un funcionario de salud a medios de comunicación el pasado 26 de abril.

La provincia de Wuhan no ha registrado oficialmente decesos desde el 7 de abril.

La ciudad había reportado 46,452 casos, 56% del total nacional. Vio 3.869 muertes, o el 84% del total de China.El domingo por la mañana, el Ministerio de Salud también anunció que no hubo nuevos casos confirmados por la enfermedad del coronavirus en la provincia de Hubei, en el centro de China, que había preocupado en semanas recientes al gobierno cantonés.

A fines del sábado, la provincia tenía 572 casos asintomáticos bajo observación médica, luego de que se reportaron 19 nuevos casos ese mismo día. Doce pacientes permanecieron en el hospital de la provincia el domingo por la mañana.

Estos números representan un avance en el control de la epidemia por parte del gobierno chino, aunque se le hubiera criticado de ‘autoritario’ por las militares medidas impuestas para mitigar el COVID-19, como imponer retenes de detección y tratar a los infectados como ‘zombies’.

Si en México se siguen las reglas de distanciamiento social y al menos una gran parte de la población hace todo lo posible por permanecer en cuarentena estaremos en un punto como el de España a mediados de junio.

Lo sucedido en Nueva Zelanda, Australia y China pueden servir como ejemplos que pudiesen ser replicados para que tengamos un regreso a la normalidad sin ningún rebrote o saturación del sistema de salud mexicano.

Esperemos que el gobierno federal empiece a tomar apunte sobre lo hecho por nuestros vecinos del pacífico, ya que pueden ser lo que necesitamos para terminar esta cuarentena.

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