¿Estamos preparados en México para una pandemia?

Con el número de muertos en Italia por el coronavirus llegando hasta 2503 decesos, es de vital importancia saber si el Sistema de Salud mexicano está a la altura de poder lidiar con una enfermedad tan delicada como el COVID-19.

México tiene un panorama relativamente ‘optimista’ para enfrentarse al nuevo Coronavirus. La excelencia de varias escuelas de medicina, grupos de epidmiólogos con experiencia global así como un sistema gratuito de salud pública para residentes de bajos ingresos ponen a nuestra nación en una posición privilegiada con respecto a otros países de Latinoamérica para combatir la enfermedad.

Pero a pesar de tener la mayoría de las herramientas que se necesitan para responder a la pandemia, los desafíos subyacentes (como los cambios recientes en las políticas) ha dejado en incógnita el hecho de que el sistema de salud del país pueda verse abrumado rápidamente si el virus se propaga como sucedió en Italia o España.

Parte del problema que enfrenta México es la geografía. La infraestructura del sistema de salud mexicano cuenta con 4,629 hospitales, institutos especializados y clínicas de salud y la convierte en una de las más grandes que se apega a los más altos estándares internacionales.

Esto se sustenta porque promedia 37.5 instalaciones de salud por cada millón de habitantes. En términos reales, su cobertura clínica per cápita es más o menos igual a la de Alemania (37.3) y casi el doble que países de primer mundo cómo Estados Unidos (17.1), Canadá (19.7) o Italia (17.6).

No obstante, debido a que la población está dispersa en comunidades remotas en regiones montañosas en estados como Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, muchos de los hospitales de México son pequeños y están mal equipados para manejar un brote importante.

Según números de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a pesar de su gran número de hospitales, México tiene solo 1.3 camas de hospital por cada 1,000 residentes.

Una vista exterior muestra el hospital rural del Instituto Mexicano del Seguro Social. Como se puede ver, las condiciones no son las mejores..

Para ponerlo en perspectiva, en Italia, donde los sistemas de salud ya están totalmente sobrepasados, el número es más del doble (2.9 camas).

Según datos proporcionados por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) los esfuerzos para frenar la propagación del virus también se verán afectados porque el 56% de los trabajadores de México están empleados en la economía informal; esto imposibilita que puedan absorber fácilmente los costos de quedarse en casa durante una eventual cuarentena.

La bomba de tiempo del INSABI

Los cambios recientes en el sistema de salud del presidente Andrés Manuel López Obrador para transicionar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) al Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), es otro de los factores críticos que podrían generar una crisis de salud en todo México.

Desde siempre los mexicanos de bajos recursos han visto al estado como su apoyo ejemplar. Más de 12.3 millones de cuentahabientes dependen de la cobertura subsidiada por el Estado Mexicano a través de un programa llamado IMSS-Bienestar; otros 50 millones de personas adicionales están cubiertos a través de un plan de seguro estatal, que López Obrador ha remodelado como el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI).

El ahora INSABI es la evolución de los programas sociales implementados en la República Mexicana durante los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón e incluso del priísta Enrique Peña Nieto con el nombre Seguro Popular.

López Obrador mencionó en una de sus mañaneras que “ El INSABI está listo para proporcionar servicios de salud adecuados sin costo para los usuarios”. Sin embargo, el despliegue del nuevo sistema ya ha sido marcado por irregularidades.

Una de estas irregularidades es la falta grave de que aún no han sido publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) las reglas operativas del Instituto. Esto genera incertidumbre porque ni siquiera el Gobierno Federal es capaz de saber hasta qué punto se cubrirán gastos médicos de personas con complicaciones que dará el COVID-19.

Otra de estas faltas graves es que el director del INSABI, Juan Antonio Ferrer, fue el ex director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y no tiene ningún tipo de experiencia en medicina.

Expertos en políticas públicas sobre Salud como Antonio Payan, intelectual del Instituto Baker en la Universidad de Rice en Texas que se especializa en México, resaltó su preocupación al mencionar que el cambio de Seguro Popular a INSABI ha sido incompleto. Destacó que las personas “con afecciones graves podrán recibir tratamiento, pero todos los demás servicios de salud quedarán en el olvido”.

Payan menciona que el INSABI, y el sistema de salud de México en general, requerirán una importante asignación de recursos adicionales del presupuesto federal si el país tiene algún cambio que limite el impacto del coronavirus.

“No hay presupuesto. Si tenemos 6,000 pacientes no tendremos los recursos ”, dijo para un artículo de America Quarterly, Xavier Tello, médico cirujano y consultor mexicano de políticas de salud.

Evitar el pánico

Otro dato que puede ayudar a calmar los ánimos de la gente, es que en comparación con Italia y Estados Unidos, la población de México también es bastante joven.

Solo el 7% de la población de México tiene más de 65 años, en comparación con casi el 16% en los Estados Unidos y casi el 23% en Italia.

Todo eso significa que México debería ser relativamente capaz de hacer frente a los primeros días del virus. Pero lo más preocupante es que nadie sabe si el sistema será capaz de manejar una carga pesada si el número de casos comienza a aumentar.

El Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell.

La Secretaría de Salud de México, liderada por el doctor Hugo López-Gattel Ramírez, estima que en un escenario de amplia difusión de infecciones en todo México, hasta el 6% de los casos podrían experimentar complicaciones muy graves.

Por ahora, López Obrador ha continuado minimizando la amenaza que enfrenta México por el coronavirus y (ignorando el consejo de su propio ministerio de salud) continúa asistiendo a eventos públicos, tomando selfies, estrechándose las manos y abrazando a sus seguidores.

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