¿Loca, analfabeta o iluminada?

Carmen Salinas y sus dotes científicos.

Hace unos días, la mismísima guerrera del amor se soltó con una diarrea verbal de esas que la caracterizan; cuestionada por las razones del temblor (1er error, ¿a quién se le ocurre preguntarle a una líder sindical/actriz de ficherismo/diputada plurinominal sobre las razones de un sismo?), tuvo a bien contestar algo que seguramente escuchó en radiopasillo o en una sesión de quema de hierbas chistosas: “Todo es culpa de ese señor Norcoroeano y sus pruebas nucleares en el Pacífico…”, por supuesto y como era de esperarse, en cuanto sus comentarios se hicieron públicos, la crítica, la denigración y en general, una gran y socarrona burla de parte de ese pueblo que la odia desde que decidió representarlos (plurinominalmente), agarró vuelo y la hicimos añicos.

“¿En qué estaba pensando?”
“Ve nomas está babosa…”
“ora resulta…”

Por supuesto que la opinión pública no se la iba a perdonar a Doña Carmen, que en más de una vez ha demostrado que no es muy buena cuando le sueltan preguntas al aire, y tiende a decir cosas que se convierten en verdaderos dolores de cabeza, o ejemplos de lo que No-Se-Hace, para los expertos en marketing político. Su acento cantadito chilango no le ayuda, su historia como una de las mejores actrices borrachas en el cine mexicano tampoco, pero ¿será que esta vez tiene algo de razón?

Ante el escarnio público al que fue sometida Carmelita, la redacción de este su Secretario favorito, tuvo a bien hacer una pequeña investigación que cruzara los datos de: Bombardeos o Pruebas Nucleares vs Terremotos de alta intensidad, cabe resaltar que, debido a nuestra localización en-medio-del-eje-neo-volcánico, aquí tiembla tan seguido como en el Istmo de Tehuantepec, pero lo que encontramos nos asustó un poco:

En agosto de 1945, los Estados Unidos soltaron una bomba nuclear sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki, la destrucción en Japón fue de niveles apocalípticos, la radiación duraría varias décadas y ocasionaría muchos estragos a nivel ecológico tanto como psicológico en el pueblo del Sol Naciente, así como una decidida negación mundial de hacer enojar a los gringos. Primer strike, en 1945 no hubieron sismos en México peero, en diciembre hubo un temblor en Pakistán, un temblor de 8.0 grados richter que acabó con la vida de 4,000 personas de la Costa de Makran.

Por supuesto que, nadie más quiso volver a lanzar una bomba de estas, pero las pruebas nucleares se han seguido haciendo, y lo más increíble es que hay resultados que asustarían a todos, porque los temblores se fueron volviendo más cercanos, algo así como si esto fuera personal:

En julio de 1957, hubo un terremoto de escalas épicas en el (aquel entonces) Distrito Federal, famoso por ser la única vez en que el Ángel de la Independencia cayó de su pedestal, lo increíble es que, durante ese año tanto los gringos como los rusos llevaron a cabo ensayos nucleares, unos en Nevada y otros cerca del Océano Ártico. Hitazo.

En 1984-1985, Estados Unidos hizo varias pruebas en Nevada, y Francia comenzó sus pruebas en el Pacífico Sur, específicamente en el Atolón de Mururoa, no es que esas pruebas hayan sido la razón del terremoto del 19 de septiembre de 1985 peeeero, todas esas detonaciones ocurrieron desde meses hasta días antes del gran temblor que se llevó a las ruinas nuestra ciudad más chilanga (después de Guadalajara, no es cierto amigos Tapatíos).

En 1995, los franceses seguían haciendo sus pruebas en Mururoa, detonaciones subacuáticas y subterráneas que, según ellos no generaron daños colaterales peeero, desde entonces el Gran Arrecife de Coral perdió una parte de su extensión y días después del inicio de las pruebas, la Ciudad de México sufrió un terremoto de 8 grados en la escala de richter, e inició el debate sobre las consecuencias de las pruebas nucleares vs. los terremotos en nuestra tierra.

En 2017, el 7 de septiembre casi a medianoche, uno de los temblores más fuertes que han tocado a nuestra nación, inició en Oaxaca y Chiapas y se esparció hasta la CDMX, miles de damnificados y muertos en el sur del país y sólo la antesala para el grande que venía en el aniversario del 19 de septiembre y que golpeó fuertemente a Puebla, Morelos, Estado de México y CDMX minutos después del simulacro en honor a los caídos en 1985. Increíblemente, durante los últimos meses el señor ese chi-nor-coreano no ha dejado de hacer pruebas de balística y justo el 3 de septiembre hizo pruebas nucleares por allá por sus rumbos (dentro del famoso Anillo de Fuego).

Pudieran ser sólo simples coincidencias, pero como dice el gurú personal de la redacción: No existen casualidades, sólo causalidades.

Así que, la próxima vez que vayan a criticar las declaraciones de la Corcholata Salinas, démosle el beneficio de la duda, ¡los ha vivido todos! (habría que preguntarle a Chabelo también, seguro tiene datos de temblores anteriores) y por si las moscas, la Ciudad de México extiende una petición a todos esos orangutanes a cargo de los botones rojos del mundo: ¿Podemos pararle a los ensayos nucleares un rato? o sea, ya sabemos cómo funcionan y lo que hacen las bombas de esas, porfis, porfis… con cariñito, mielecita y azúcar encima, para que no se vayan a enojar.

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